
Cada día me resulta más que claro lo bueno que es vivir el hoy, tal y como viene.
A ver, parece simplista pero no lo es. No es fácil desatender la agresividad, ni las situaciones que tienden a desequilibrarnos en cada momento. No es fácil dejar de juzgar. No es fácil, pero cuando se consigue, aunque sea por un rato, el resultado es simplemente grandioso en términos de nuestra propia armonía. Entonces todo fluye, todo se da, todo se parece a la 'felicidad permanente'. Por el contrario, si enganchamos con cualquier situación molesta, vamos a terminar diciendo "mejor no me hubiera levantado"...y es una lástima perder un día en la vida...







